sábado, 2 de febrero de 2008

Judith Leyster (1609-1660)



Autorretrato, (c.1635) óleo sobre lienzo, 72.3 x 65.3 cm
National
Gallery of Art, Washington
(Obra con la cual Judith Leyster logró su admisión en el gremio de pintores de Haarlem)


 
En un importante período de la pintura holandesa dominado por Frans Hals, Rembrandt y más tarde Vermeer, en el gremio de pintores de San Lucas de Haarlem, figuraron dos mujeres. Una de ellas, admitida en 1633, era Judith Jans Leyster, la octava hija de un cervecero y sastre llamado Jan Willemsz Leyster, nacida en esta localidad en el año 1609. Cuando tenía quince años, la hostería que regenteaba su padre quebró y Judith tuvo que dedicarse a la pintura como oficio. No se conoce mucho sobre su formación artística, pero a los dieciocho años ya era reconocida como pintora. Del libro de Samuel Ampzing, publicado en 1628 y titulado “Descripción y elogio de la ciudad de Haarlem”, se deduce que pudo haber sido alumna del pintor Pietersz Frans de Grebber.

Judith Leyster realizó retratos, bodegones y desarrolló también la pintura de género, que se entiende como la representación realista de escenas de la vida cotidiana en ámbitos como la familia, la calle, las fiestas, las tabernas y los paseos campestres, temas de gran demanda entre los miembros de la burguesía holandesa. Las pinturas de Judith muestran la influencia de Frans Hals y su hermano Dirck. No se sabe bien cuál fue la relación profesional que tuvo la pintora con Frans Hals, pero se supone que pudo ser su alumna o una colega con cierto grado de amistad. Una Judith Jans figura como testigo del bautismo de María, la hija de Frans Hals, lo que podría establecer algún vínculo. La semejanza entre sus obras es notable, y en algunos casos son adaptaciones de Judith de obras de Hals, como ocurre con el bufón tocando el laúd (“The jester” o “El bufón”, obra de Judith Leyster, es muy similar a “Jester whit a lute”, o “Bufón tocando el laúd” de Hals) Sin embargo, en las escenas domésticas que muestran mujeres y niños, la artista logró un estilo más personal, que no se vería en la pintura holandesa hasta mediados del mismo siglo. 

En 1628 su familia se mudó a Vreeland, donde su pintura tuvo influencias de los caravaggistas de Utrecht y otros pintores de género, como Hendrick Terbrugghen y Gerrit van Honthorst. Judith introdujo en Haarlem la modalidad de utilizar una fuente de luz visible en un escenario oscuro, como puede verse en “La Proposición”, donde la luz de la lámpara ilumina la escena en la que el hombre ofrece dinero a una mujer que se supone es una prostituta, si bien en esta obra la fémina no parece estar alentando las acciones del hombre ni tener una actitud seductora. Este era un tema bastante común entre los caravaggistas.

Un hecho fuera de lo común en la época es que esta pintora tenía su propio taller, donde también se dedicó a la enseñanza y tuvo alumnos varones. Entre ellos figuran Willem Wouters, Hendrick Jacobsz y David de Burrij, aunque no hay evidencias de trabajos que ellos hayan producido.

Luego de contraer matrimonio en 1636, la actividad artística de Judith decreció drásticamente. Ella y su marido se mudaron a Ámsterdam y tuvieron cinco hijos. Sus trabajos conocidos posteriores a 1635 son un par de ilustraciones en un libro sobre tulipanes, de 1643, y un retrato fechado en 1652. Su marido, Jan Miense Molenaer, también fue pintor. Se dice que su talento no alcanzaba al de ella, pero tuvo una producción más numerosa. Es probable que ella le ayudase en su trabajo, además de dedicarse a la crianza de los hijos y administrar las rentas de algunas propiedades que poseían en Haarlem y Ámsterdam.

En 1648, Theodore Schrevel, autor de un libro sobre Haarlem, elogia la obra de esta artista y hace un juego de palabras sobre su nombre, llamándola “Ley sterr” -“estrella principal”- en el arte. Judith utilizó esto en su monograma, que muestra sus iniciales entrelazadas con una estrella de cinco puntas.

En 1549, la artista y su familia regresaron a Haarlem, donde Judith murió en el año 1660. Fue apreciada por sus colegas contemporáneos, pero luego de su muerte cayó en el olvido y no fue mencionada ni siquiera en fuentes inmediatamente posteriores. Su monograma era considerado ilegible hasta un caso que llegó a los estrados judiciales en el año 1893, cuando en la obra que muestra una pareja bebiendo y tocando música, que se creía era de Frans Hals, se determinó que las iniciales del monograma eran J L, en lugar de F H. Luego de este hallazgo, que marcó un giro en su reputación artística, se encontraron otras pinturas con el mismo monograma que habían sido erróneamente atribuidas a Hals y otros, como ocurrió con la obra “Joven tocando la flauta”, que se consideraba obra de Jan de Bray.

En 1993 se realizó una retrospectiva de la artista en el National Museum of Women in the Arts de Washington con la que se estableció su merecido lugar en la historia del arte.
 



 Un niño y una niña con un gato y una anguila, óleo sobre tabla, 59 x 49 cm
National Gallery
, Londres


Un juego de cartas, óleo sobre tela, 54,1 × 43,43 cm, colección privada

 Joven con jarra (1633) Óleo sobre tabla 31 × 21,5 cm Colección Privada


 La proposición (1631) óleo sobre lienzo, Mauritshuis, La Haya

 Joven tocando la flauta (c. 1635) óleo sobre lienzo Nationalmuseum, Estocolmo


Serenata (1629) óleo sobre tabla, 46 x 35 cm Rijksmuseum, Ámsterdam

 Jolly Toper (1629) óleo sobre lienzo, 89 x 85 cm Frans Hals museum, Haarlem


Flores en jarrón (1654)

El concierto (1631-33) Óleo sobre tela, National Museum of Women in the Arts

Fuentes: