sábado, 5 de enero de 2008

Fede Galizia (1578-1630)

Judith con la cabeza de Holofernes (1596).
Se cree que la figura de Judith es su autorretrato.

Fede Galizia, pionera del género que se denomina “bodegón”, nació en Milán, Italia, en 1578. Su padre, un pintor de miniaturas llamado Nunzio (o Annunzio) Galizia, fue quien la guió en el aprendizaje de la pintura. A la edad de doce años ya fue reconocido su talento como artista por el pintor y teórico del arte Giovanni Paolo Lomazzo, amigo de su padre, quien se refiere a ella con estas palabras: “esta joven se dedica a imitar a nuestro más extraordinario arte” (Giovanni Paolo Lomazzo, Idea del tempio della pittura, Milan 1590, p. 163, "dandosi all'imitation de i più eccellenti dell'arte nostra.")

Pronto fue reconocida y se convirtió en una exitosa pintora de retratos, recibiendo numerosos encargos. Su estilo tiene un enfoque marcadamente realista, vinculado con el manierismo lombardo de fines del siglo XVI, dentro de la tradición naturalista del Renacimiento italiano. Es probable que la influencia de su padre como miniaturista haya determinado la minuciosa atención al detalle en sus retratos, que demuestra también en la perfecta imitación de ropajes y joyas. Tuvo encargos tanto de obras sobre temas religiosos como profanos. Sus representaciones de Judith y Holofernes se encuentran en varias colecciones privadas. 

Un retrato del jesuita Paolo Morigia, fechado en 1596, es su primera obra conocida que perdura y fue pintada por la artista cuando tenía dieciocho años. En esta pintura, el estudioso milanés, que fue uno de sus primeros admiradores y patrocinadores, está representado en el momento en que escribe una poesía dedicada a la artista; la letra es perfectamente legible en el papel que se apoya sobre el volumen de su obra más famosa, la “Nobilità di Milano”. En sus lentes se refleja la habitación en la que se encuentra, reforzando la ilusión de veracidad. El realismo del rostro, que tiene un fuerte sentido psicológico, ha sido comparado con los retratos de Giambattista Moroni y de su maestro Lorenzo Lotto, además de tener una semejanza con el de los pintores del norte europeo. Se sabe que realizó un retrato anterior de Morigia en 1595, pero lamentablemente este se ha perdido. 

Fede Galizia también realizó encargos públicos de retablos para algunas iglesias de Milán. Uno de ellos fue el Noli me tangere (1616, Milán, San Stefano Maggiore) que realizó para el altar de la iglesia Santa María Magdalena.

En su época, esta pintora fue más apreciada por sus retratos y obras de temas religiosos que por sus naturalezas muertas –que no son mencionadas en muchas fuentes de ese tiempo- aunque la mayor parte de sus obras que han sobrevivido son las de este género, a través del cual ha ganado un lugar en la historia del arte. Uno de sus bodegones, fechado en 1602, es considerado el primero en ser firmado por un artista italiano. Su trabajo refleja influencias de obras como “Canasta de frutas” de Caravaggio. En la composición, se aleja de la exhuberancia propia del período de la Contra Reforma, caracterizándose por una austeridad y simpleza similar a la de las obras de Francisco de Zurbarán. Su estilo tiene un colorido vibrante y un muy logrado realismo, extremadamente detallista, admirable en la imitación de texturas y materiales. Muestra un equilibrio perfecto de luz y sombra, figuras y fondo, evitando la aglomeración de elementos. Generalmente, en sus obras dispone un tipo de frutas (peras, duraznos) en un recipiente y unas pocas esparcidas en la mesa, a veces con algunas flores. Su trabajo influenció a artistas como Panfilo Nuvolone y Giovanna Garzoni, y será tomado posteriormente como modelo en la pintura moderna de este género. Los bodegones de Fede Galizia no tuvieron un reconocimiento hasta el siglo XX, cuando se los rescató del olvido y se les brindó una atención especial a través de estudios realizados en 1963 y 1989.

Fede Galizia nunca contrajo matrimonio. Tuvo una carrera exitosa y una vida feliz, según cuenta la historia. Murió en Milán, en 1630, probablemente por la plaga que se propagó en Italia en aquella época. Se han catalogado sesenta y tres trabajos de su autoría, de los cuales cuarenta y tres son bodegones.

Duraznos en una cesta blanca (1578-1630).

Frutero de cristal con duraznos, membrillos y flores de jazmín, óleo 30x41 cm
La Haya, Colección Vitale Bloch 

 Cerezas en una compotera de plata

 Maiolica cesto de frutas

Naturaleza muerta con insecto y flores de jazmín

Retrato de un médico

 Retrato de Paolo Morigia (1596)

 Retrato de Federico Zuccari

 Noli me tangere (1616, Milán, San Stefano Maggiore)



Fuentes:


Clara database of Women Artists (NMWA)