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miércoles, 14 de julio de 2010

Anita Malfatti ( 1889-1964)

Autorretrato

Las artistas brasileñas Anita Malfatti y Tarsila do Amaral son consideradas pioneras en la introducción de las vanguardias europeas en Latinoamérica. Anita realiza en 1917 una exposición que genera el debate en el ambiente artístico, tanto por su forma como por su contenido, y participa en lo que se considera el hecho inaugural del modernismo en Brasil: la Semana de Arte Moderno, realizada en São Paulo en febrero de 1922.

Anita Malfatti nació en São Paulo, en 1889. Estudió en el Mackenzie College. Su madre, Betty Malfatti, profesora de arte y lenguas nacida en Estados Unidos, estimuló su interés en la pintura y fue su primera maestra. Anita sufría de una atrofia congénita en el brazo derecho, por lo que tuvo que pintar con su mano izquierda. En 1910 viajó a Berlín, donde estudió en la Academia Real de Bellas Artes y entró en contacto con el expresionismo alemán. Sus maestros fueron Fritz Burgher-Muhlfeld, Lovis Corinth y Ernst Bishchoffr-Culm. En 1915 viajó a Nueva York, donde estudió pintura, dibujo y grabado con varios artistas en la Arts Students League, y en la Independent School of Art tomó clases con Homer Boss, quien tuvo gran influencia en su representación de la anatomía. En New York también trabajó como ilustradora para las revistas Vanity Fair y Vogue.

Su segunda exposición individual, realizada en 1917, motiva gran controversia en el ambiente artístico. El escritor e intelectual Monteiro Lobato expresaba en un desdeñoso artículo que sus trabajos eran como "los dibujos de los internos de los manicomios", algo que tuvo un impacto muy negativo en el espíritu sensible de Anita. También recibió palabras de aceptación de parte de otros críticos, como el poeta Oswald de Andrade. En 1922, año en que se realiza la Semana de Arte Moderno de São Paulo, integró el Grupo de los Cinco con Tarsila do Amaral, Mário de Andrade, Oswald de Andrade y Menotti del Picchia.

A partir de 1923, luego de acceder a una beca en París por el Pensionado Artístico del Estado de São Paulo, su obra se vuelve más convencional, apartándose del expresionismo. Regresa en 1928, sumándose al grupo modernista, pero luego se dedicará más a la enseñanza de la pintura y el dibujo como medio de vida.

Sus obras de la década de 1940 son en su mayoría retratos, flores, paisajes y escenas populares. En 1942 fue presidente del Sindicato de Artistas Plásticos de São Paulo.

Según la historiadora de arte Marta Rosetti Batista, "la personalidad de Anita Malfatti, vista hoy, sorprende por sus características opuestas, una cierta dualidad de comportamiento que se percibe en su vida y obra. Desde pequeña tenía manifestaciones de curiosidad, independencia y determinación no comunes en una niña paulista de comienzo de siglo. Asímismo, necesitaba de la comodidad familiar y ambiental. Demostró persistencia para escoger su camino artístico, pero se resentía con la incomprensión. Cuando arrinconada por el medio cedía, pisoteando sus tendencias, sin embargo, cuando menos se esperaba dejaba marcas de reafirmación. La tenacidad al afirmarse y la necesidad de comprensión ambiental convivían en ella, alternándose o superponiéndose, en su vida y obra." (Rosetti B. M. p. 19)

Su primera retrospectiva fue en 1949, y en 1951 expuso en el I Salón Paulista de Arte Moderno.
Anita muere en São Paulo, en el año 1964.

Paisaje de Santo Amaro (década de 1920) óleo sobre madera 31 x 42.5 cm

El Farol

La estudiante

Burrito corriendo (1909)

El hombre amarillo (1917)

Fuentes:
Semana de Arte Moderna - Anita Malfatti
Anita Malfatti - Wikipedia
Batista, Marta Rosetti (2006)Anita Malfatti no tempo e no espaco, Biografía e estudo da obra




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miércoles, 30 de abril de 2008

Maria Van Oosterwyck (1630-1693)

 
Naturaleza muerta con flores (1680), óleo sobre lienzo, 62,8 x 53,3 cm.
Fitzwilliam Museum, Cambridge


En el siglo XVII fueron excepcionales los casos de mujeres que sin provenir de una familia de artistas se dedicaron profesionalmente a la pintura. Una de ellas fue María Van Oosterwyck, nacida en la ciudad de Nootdorp, cerca de Delft, Holanda, en 1630, quien, junto a Cornelia de Rijck y María van Pruyssen, tuvo un rol importante en la pintura holandesa, a pesar de que ninguna fue aceptada en el sindicato de pintores. Fue alentada en esta actividad por su padre, un ministro predicador de la Reforma holandesa.

Según el pintor y escritor sobre arte Arnold Houbraken (1660-1719), María estudió con el pintor de flores Davidsz de Heem (1606-1683/84). Como mujer dedicada profesionalmente a la pintura, tuvo que enfrentar el problema de conseguir un asistente, ya que los jóvenes preferían ser ayudantes de pintores varones y a pocas mujeres les permitía su familia realizar este tipo de tareas. Fue así que María entrenó a su criada de labores domésticas, Geertje Pieters, en la preparación de las pinturas y luego también le enseñó a pintar. Más tarde, Geertje llegó a vender sus propias pinturas. Fue ella quien relató a Houbraken una anécdota sobre las intenciones del pintor Willem van Aelst respecto a María. El viejo pintor, quien podía acceder al estudio de la artista desde la parte trasera de su casa, insistía en sus proposiciones amorosas. María había puesto como condición a su aceptación que él se sentara a pintar en el estudio de ella diez horas al día durante un año para poder hacer un seguimiento de sus hábitos de trabajo. Como Willem no cumplió con lo estipulado, María continuó viviendo soltera. El hecho, que se suponía había ocurrido en Delft, en realidad parece haber transcurrido en Ámsterdam, ya que un documento realizado por un notario público en 1767, publicado por el investigador Abraham Bredius (1855-1946), establece que ambos fueron vecinos en esta localidad.


María es más conocida por sus pinturas de temas florales, pero también incursionó en una clase particular de bodegón denominada “Vanitas” (Vanidad), muy común en la época barroca y especialmente en Holanda, que incluye objetos de alto valor simbólico. A este tema pertenece su primera obra fechada en 1668.


Así como la pintora Clara Peeters, María presentaba a veces su autorretrato reflejado en algún objeto a manera de firma. Sus bodegones contienen monedas, instrumentos musicales, vasos, insectos, frutas y flores. Sus arreglos se ubican sobre un fondo oscuro que contrasta con el colorido brillante de las flores, que incluyen generalmente tulipanes y algún girasol en lo alto de la composición.

Los sindicatos de pintores de la época generalmente no permitían la afiliación de mujeres, sin embargo las empleaban en la producción de pinturas de bajo precio. Algunas vendían sus obras en la calle. A pesar de que María llegó a pintar en un nivel profesional, ganando más de 100 florines por pintura, sólo fue considerada “amateur bien pagada” por el gremio. La buena posición económica que logró alcanzar puede probarse por algunos hechos documentados: en 1666 prestó una gran suma de dinero a las hermanas Van Stralen en Delft; en 1675 y 1677 realizó grandes donaciones (1500 y 750 florines) para pagar el rescate de tres marineros prisioneros de piratas argelinos.

Entre los clientes de esta artista figuraron Luis XVI, quien compró una de sus pinturas con motivos florales, el emperador Leopoldo, el Rey de Polonia y William III de Inglaterra.
María permaneció activa en la pintura hasta el año de su muerte en 1693, a los 63 años, y aún así su producción no fue muy extensa debido a la complejidad de sus trabajos y a su manera de pintar muy lenta y detalladamente. 


Bodegón con flores  1675

 Rosas y  mariposa, Crocker Art Museum

 Ramo de flores en un florero, c. 1670, Museo de Arte de Denver

Jarrón de tulipanes, rosa y otras flores con insectos (1669) Museo de Arte de Cincinnati

Bodegón con flores en un florero decorativo, c. 1670-1675, Mauritshuis

 Vanitas con girasol y joyero, c. 1665, colección privada

Bodegón con flores, insectos y caracoles.



 

Fuentes:
Maria Van Oosterwyck - Everything2
Maria Van Oosterwyck - Luisa Elena Betancourt
MvO